14.2.12

SUBDECLARACIÓN A DESTIEMPO



Ya cruje la rama y anuncia el último soplo del oscuro encierro, viene la corriente y enchina la tierra. Sepia, sepia, sepia también mi garganta, que transfigura en saliva los dolores de la soledad, maligna, vetusta y porosa que he vivido. -Sólo Z mece estas epilepsis-. Pude destapar los miedos. Al borde, me prefiero muerto que lejano de mi estado original. Piensa, piensa, piensa también de espaldas. Corrijo la ruta, renuevo el nuevo haz de tierra. Ya pasa, ya anda. Ya viene el nuevo sol.

Darío I, primero



Vienes tornando
en la curva final,
derrapando,
el humo cubre los últimos tallones
que se vierten
en el asfalto
la tierra
el pavimento
la tierra
la grava
el fango
la tierra.
Última vuelta,
hacia el estado original.

¿Dónde estás, Darío?
¿A dónde vas, querido?
Dame mi ruta
Devuélveme los pasos
¿Te los vas a quedar para siempre?
Brújula, norte, trazo
Andando de nuevo, caminando juntos,
despacio.

¿Cierne?
¿Mece?
Mece la sombra sin luz en el entrevero.
Aquí están tus dedos.
Eres Darío la caverna,
haz de luz de mi sueño.

Entrégame tu vida. –Escurro-.
Por los poros expulso suavemente los nervios.
Yo te cuido, siempre.
Paterno, paterno.
Oye, Darío, ¿por qué tardas tanto, carajo?
Ya no tengo aire, voy subiendo la vida esta porque quiero.
Ya no tengo aire, ya ven, ya ven.
No llego, Darío.
Es la penumbra, es la malahora, es el cadalso, es el paredón.
Es el mar, los reptiles, las ratas. Me caigo a solas.
Ya no tengo aire. Ya no llego.
Ven pronto.
Llevo clavos en las manos. No me los quites, porque me caigo.

27.10.11

Buena hora en la que me asaltas



-Llegando-
Tres, tres, tres, haces pum, pum, pum.
Ya respiras. Palmeas y tum, tum, tum
y mi corazón se derrumba también.
Ya tiemblo: vuelo imposible por tu columna hasta adivinar la estela que te protege, tu primer cerco opresor se comporta suave, ligero, aguamala aguabuena. Ya nos viste, no te creo.
Entonces me largo en un intenso llanto conmigo, contigo.
Entra el frío y te abrazo, quiero abrir caminos, tumbar polos y cubrirte manto.

-Darío-
La muerte se muere
y se me viene el espanto,
porque hoy es tu día,
en el que nazco;
muere la muerte de mis letras,
y huye el olvido,
la desolación y el hedor a soledad que me ha traído.

Muere la muerte, nace este, mi hijo.

-Marina-
Desde la mar en calma a estos pies y estas huellas llegas, salada y arena, oleaje y espuma.
Eres hueco, esperanza entreola, paz y arrebato de colores miles, aguas, algas y monstruos tuyos, todos.
Abro la boca para tragarte, entera, Marina desde la cuna, Marina desde los mares enteros. En estas manos cabes toda, entera del océano, capa medusa de mi universo.

17.6.11

Primo



Me estoy sacando una espina debajo de la farola. Corta, escupe y estampa. Es sufro, vástago de irreparable finura. Viene del cartefulta, del estuero y sale soporosa de agaguí. Es una espina lánguida, como agua de río, río amor de verde, verde que no hace bien. Me estoy sacando una espina, me estoy secando un quejumbro.

(Foto en Casa Patas, Madrid:
http://www.flickr.com/photos/naturales71/4540465095/)

4.6.11

Salve, Pater


De “si yo soy de allá, de donde se mete el sol” a “si no soy de acá, pinches güeyes”.
Así iba mi padre despotricando contra lo ajeno. Aunque a diario iba perdiendo la rabia, dejaba de mentar palabras aprendidas al aventón “nos conquistaron, ellos, nosotros, allá, allá, sí, pero allá…”. Ya pedía que le pusieran un tinto de verano, il conto, por favore, grazie, bongiorno, latte per me…

Llegar a Barajas fue el banderazo. Ya en el avión me había reventado la lágrima al verlo dormir y roncar de cansado, boca abierta, garganta seca. Le vi sus 70 años encima, correteando al piloto para que se apurara, sus 70 llenos de polvo sindical, mala y rancia educación, ignorancia salvable, insalvable, experiencia, ilusión, sapiencia extrema.

Anda, caminemos con 50 kilos de equipaje desde T1 Barajas al metro. Trasborda, sube, baja, levanta, hazte para allá, ven, cuidado, ¿qué? Uf. Vamos por una caña, y te explico. Irrumpe por Sol, descubro al niño Javier que a su modo descubre el centro de la ciudad, y no habla, y si habla, dice lo que sabe decir, todo es bárbaro, fabuloso y fantástico, también la ciudad.

El arte con la calle nunca se ha llevado, por más que digan los alternativos y las hordas pseudointelectuales. Así es, es lo que hay. Museo, día 1… 20 minutos después, ya abandonábamos el Thyssen con dirección al templo del futbol español. A la mierda el arte, vamos a la calle. Ya Rivas toma por la izquierda, desborda, abre paso por toda la lateral de la Castellana, alza la vista, lo ve, lo contempla, se le cuela y anota una sobria sonrisa conquistadora, hasta las entrañas del Bernabéu, el estadio mudo, le tiende sus mejores asientos al visitor.

En Atocha, el niño de Sol brilla de nuevo. Mira los trenes, mira los trenes. Vamos a Toledo. Y Toledo le entra laberíntico en sus esquemas mentales. Su catolicismo colapsa sin saberlo. Tambalea, se arrodilla en la sinagoga y lo abren de canal, de tajo, frente el Tajo, en la mezquita de Cristo de la luz. Ese Cristo me convierte en el fiel musulmán que nunca he sido ni seré. Basta con mi padre en su mezquita. Intestina, infestada, la toledana reacomoda sus piernas y entre sus pliegues e ingles, confiscamos sudados la ruta y retomamos las vías, de vuelta a Majirit, lugar de agua, la toledana mengua filigrana, y escurre los muslos. Ya se regresa todo mudéjar, todo domesticado. El Greco, la carne, el pecado y la santidad avasallan aquellos esquemas de mi padre, que se reconstruyen y deconstuyen a partir del conocimiento preclaro del jamón de pata negra:

Los cerdos están comiendo pienso. Pata negra, libre, padre pata negra, salvaje, indómito, rico, libre. Deja que su deje te libere el pensamiento, la locura. Está con el hijo del hombre; el más amado. Tu padre es flores en campo, libres. Tu padre es sol de 30 grados. Es el ave, es lo alfa, es el hombre.

Que llegue al mediterráneo, aunque no haya nacido ahí. Que beba, que hable català, que sepa que la izquierda está a la derecha, que hay diferencia entre funicular y teleférico. Pase por su casa en Barri Gòtic, que le tenga sin cuidado Gaudí, pero que en su sala, en su gran casona de la carrer Montcada 15, se beba los jugos de manzana, los tiramisús y los calamares todos. Barcelona le sienta bien, mesié Picasso.

Vilanova i la Geltrú, el punto medio, el justo medio, la virtud, culmen de sus pasos por Europa. La anduvo, la escuchó, de tren a tren. Bebió honores, vino, dulce, café, el sibarita se hizo, se erigió señor del Genil. “Dale al vino, montañés, que lo paga Luis de Vargas”, dice mi padre recordándose su juventud en éxtasis, pandillero renombrado Hans, el de la Nativitas, hoy ebrio dignamente, por primera vez en su vida.

[Déjalo que camine,
que se mueva,
respire, conquiste y hable.
Dejadlo que duerma,
libre,
que ronque, que hable,
que te canse,
que no te diga ni reclame.
Ave, mi padre en AVE, ave, pater.

Verlo lleno de 300 km/h, no se le apaga el fuego, pero ya duerme.

Ha visto la luz,
la velocidad, el tiempo,
y ha ido en contra de todo ello
–puño izquierdo, puño eterno).
Es fuego que abraza,
luz que abre,
tiempo que contempla
y velocidad que domina].

La hora más seria me asaltaba todas las tardes. Roma significaba un muro enorme, duro, resbaloso, de cristiano perseguido. Años de todo, de nada, de lenguas, de libros, de nuevo a verificación. Encima San Pietro reposa a tu derecha, y tu padre le parte plaza, a la siniestra. Si Vilanova fue la cumbre, Roma nuestra velocidad crucero: nunca tantos pasos, nunca tantas calles, nunca tan alto, tan alto, “tu es Petrus…” La vista desde la cúpula, el trofeo de la victoria, nuestra via della concilliazione.

[¿Qué hago con él,
que respeta mis silencios?
¿Qué hago con él,
que me espanta los monstruos del sueño, y el sueño?
¿Qué hago con él, que desde niño me cuenta cuentos?]

En Roma, hace lo que los romanos: todo a su modo. Camina césar por el adoquinado, la baldosa, la pedrera, el porfirio rojo, mármol, alabastro, cantera y es un héroe que viene del oeste sin equipaje, sin lastre, sólo con su fe elástica.

[Miras la fragilidad del bien,
sabes que vienen años malos
y que te harán más ciego.
Sabes que la próxima será con otra psiqué,
otros motivos y muecas.
El temor es tu nuevo negro.

En la casa de estos católicos, todo huele a viejo, y vieja también su garganta. Se le siente nostálgico al dios este. Y no te sale la prosa en tierra santa, y sucede porque no lees poesía: en la poesía se aprende precisión. Sudas en este camino reducido que es subir a la cabeza de una basílica (en todos los sentidos de sudar, subir, cabeza y basílica). Tus 150 kilos se aderezan con inseguridad, desaliento, e incertidumbre irremediables. Busca una quijada de asno, Abel, no preguntes].

Regreso a Madrid, que es como volver a casa (en todos los sentidos de regresar, volver y casa). Estoy feliz, dice. Nadie le quitará lo bailado, dice. Las calles, los pasos. Las andadas mudas en las que somos cómplices. Tangueros que vaivenimos, gitanos, güeras, latins, orígenes del hombre en múltiples razas. Esquivamos. Me gusta mi padre con esa bellísima ignorancia. Mira, un prieto, dice. Y vuelve a decir. Que me quiere. Que lo entienda, que ya no puede seguirme. Aquí se queda Hans. Callados. Quería oírlo. Aquí queda. Nos quedamos. Mutuamente. Uno a otro. Otro a uno. Cómplices, al fin, nuevamente, como cuando yo era niño.

Ya te digo.
No pasa nada.
Este ha sido el mejor de los viajes posibles.
Todo lo que sé, es gracias a ti.
Todo lo que te digo, es para devolvértelo.
Gracias por venir conmigo.
Te quiero para siempre.

Víctor Hugo, porque así me llamaste.

16.3.11

I will sing, sing a new song



Soy el que le teme al mundo.
A rajatabla me espina los caminos y no me levanto.
Estoy ante el espejo de mundo del espejo del mundo ante estos ojos.
No hay son ni guaguancó que me consule.
Llorar con facilidad,
sacar desde mi pozo enteros jirones de trapos sucios.
Yo soy la tierra, y retiemblo para dentro.
Polvo que soy y que reconvierto en fuegos.
Lamer las cenizas del entierro,
lamerlas para siempre
y que no las vuelva a leer.

I will sing, sing a new song…


Foto: http://www.flickr.com/photos/itwuzcryptic/2205906403/

28.12.10

Requiem para mi libro negro.



De junio de 2002 a diciembre 27 de 2010.
Aquí las últimas palabras para mi diario-eventuario.

I
Qué distinto es venir contigo.
Qué distinto es en la ciudad;
no llegarás
no volverás
a la playa, al maritirio.
Qué distinto es ver llover contigo.
Si quisiera, te sumergiría en ciénegas celestes,
seas lunar
lunar
lunar
cubrepolvo
bajo el mar
bajo el mar.
Eventuario, te deseo tanto;
todos los días, a diario.

II
Hubo muchas noches como ésta.
Te traía, llevaba y guardaba.
Te cuidaba como el hijo que eres.
La rama que da forma a mis sombras.
El árbol que arguye y espanta
denuestos y fantasmas
[obviamente ajenos].

Y aunque en realidad nunca pare de llover,
yo te cubriré, te puntuaré y sabré dejarte sábanas con la tinta,
y cobijas de palabras.
Llueve y no tengo frío.
Es de noche y no tengo llevo miedo.
Estás conmigo, como el hermano
que siempre he tenido.

III
Tienes rumor de muerte.
Llevas ruina y ceniza
en el lomo
negro
dorado
soleado
tostado.

Vistes humor
grueso
salino
graso
magro.

Columna de epitafios.
Coyuntura de miles de sabores.

Nunca te abandoné, mi casa y guarida.
Jaguar, te rujo.
Jaguar, me llamas.

IV
Entraste por muecas
y te apostaste por comisuras.
Valles de mis valles,
sé de ti,
y bebo interminablemente
de tu palo seco y enmielado,
cristal.
Surtido de flores,
campo de soles
y aromas de verde,
agrio y sudores.
Tú mi palabra. Mi infierno.
Vences con las hojas
el constante deseo del vuelo
al Mictlán.

Has de pasar años encerrado, has de dormir con los cuadernos, deja que alguien, cuando pueda, quiera y encuentre, te abra, de tajo, de mariposa, y te vuele, y engulla, orgulloso.

V
Si dije que acabaría contigo, es siempre en acusativo y en in más dativo.
Nos vamos a ir juntos.
Imagina,
veo olas y astros de todo mundo,
igual que cuando cerrábamos los ojos,
y el big-bang era un esputo de moco.

No sangrarás. No te callarás.
Viraremos en canales y ráfagas de jugos y semillas.

No te abatirás. Me abatiré.
Estaremos acelerando juntos y laterales.
Dormirás perpendicular y paralelo,
decúbito
prono
y supino.

VI
Un día dentarás.
Y tu rugido intermitente infante
inundará la selva
que te donó a mis brazos.
Roar, grrr.
Y sólo uno distinguirá la superficie.
El agua nos verterá las venas
y venderemos caro el abrevadero.

Te lo digo, empapado, sellado
hervido, cocido.
Ya te vi las hojas abotagadas y sobrias:
vómito implosiona
y regenera en ti, el mismo.



VII
Uno mismo es quien decide sus ritos.
En sueños constantes, he matado, nacido, absorbido.
La recta, la curva chata, la luna, también eran viñetas de cuando duermo.
Lenguas, reptiles encantados y babilónicos.
Todos los felinos, todas la edades en mares volando.
Tiros, espadas.
Toda tu fauna de piernas, caderas, brazos,
se paseó fina sobre la profunda madrugada.
Aquí es cuando y donde te digo que siempre hemos sido más de tres.
En tus hojas multicolores, nunca te mentí, ni te develé falso o tramposo.
Consolaste espasmos juventinos, dolores sempiternos.
Leíste mi oscuro cuervo.
Fuiste los otros libros negros,
y notas en bond, revolución y servilleta.
Eres todos y siguen muchos.

VIII
Te digo de frente que no sé si serás el único hijo verdadero.
No sé si el niño del mar te duela y quite tu dominio.
Quiero que así sea.
Pero sé que es casi lo que siempre he buscado.
Recuerda que sé manejar mis símiles, mis semillas.
Cada puta hora manejo los restos de hombre que soy,
como animal sabinesco, que he sido.
Aquí guarda tú, faraón, el límpido extremo de mi ira, rabia y golpe, rasgo y escupitajo.

Agazapado y encaramado, canta con mis ídolos.
Sabes que ante todo soy blues, rock, flamenco, räi, bossa,
corrido, décima, son, tango, cumbia
y música, música con letra, contigo.
Guárdame, libro negro,
hijo vivo que nunca tengo,
sueño que nunca duermo.

IX
Tú decide si eres vino tinto, o café.
Leche, tequila o jugo de piña.
Sabes tanto.
Si quieres, todos los nombres y los innombrables.
No te comparto el mío que es Zulma.
Ese soy yo. Tú eres todos.
Te reconstruyo, también, si quieres.
Con plumas de aves escribientes.
Letras de colores
A-Z… de luz.
¿De qué me sirve la pregunta?
Te dejo las respuestas.
¿No es en ti? ¿No ha sido en ti en quien celoso deposito el desasosiego?
¿Por dónde me seco este abandono?

X
Se trata siempre de repartir.
“Soy un hombre de piernas” -¿te acuerdas?-.
Dar es salado, porque gusta y enriquece.
Por eso, a todos pido que me den.
Que construyan reinos como el mío.
Por eso Zulma es Zulma y lo que sigue -¿también te acuerdas?-.
Y te voy a recordar más, apunta.
La hojarasca que primigenia me alzaba.
Pedestal de hojarasca. Flores de hojarasca para ti.
Aventadas, de abajo, pa’rriba. Ah, no hay dios ni guaguancó que me consuele.
Otra.
El mejor de mis hombres posibles.
Esa, esa te gustaba.
La del talle ajeno y los muslos,
los muslos hojas plenas.

XI
¿Qué te enseño de mi ira?
Te aprovecho por mudo, por tácito.
Con esta lengua castellana te revivo.
O con la inglesa, griega, latina.
Potuguesa (Não o direi nenhuma coisa).
O aquella de los sueños alemanes y árabes.
Vienen años de ruso o italiano.
Quédate esperanto el francés.
¿Me has oído reírme? Yo me río mucho.
Entonces dije que no te puedo enseñar mi ira incontinente.
Toma el diván y ruega por nosotros,
porque no es noche de béisbol y no habrá dignidad que te cobije.
La voz. Otra vez la voz -¿también te acuerdas?-.
Óyeme, ronco, grave, Cohen, Waits et alii.

XII
Once años contigo. Casi ocho en ti.
¿Qué callas cuando callas cuando te pregunto? ¿Te pregunto mucho?
¿Te callas ya que te mueres? ¿Te vienes?
Enséñame a callarme, a venirme.
Enséñame a sentir la piel de nuevo, en pluma.
Ya no me sabe a nada la piel.
Ayúdame como antes,
a enamorarme:
contemos embrujos ancestros,
renuévame la ballesta,
rellena con pólvora mis huestes.

No quiero nada. Siempre me quedo solo, como nacido.

XIII
Solo, malnacido, no nacido, ni nacido.
[No nacerás].
Malhadado. Soy un percutor de tus buenas intenciones, mujer.
[Ahórrate el esfuerzo sexo, ni te muevas sexo].
Ejecutor, ecualizador, hijodeputa y pendenciero.
[EL sabor de la piel por el sabor de la piel].
No traiciono, no miento, falseo, lento, embrujado, animal.
[Tu versión más irracional mata]
Iletrado, confuso, desperdiciado y fundido.
[No nacerás].

XIV
Yo te dije que yo mismo reviento los pedazos de hielo,
lo diminutos,
con las muelas,
con la ira con el viento,
me arrastro bala por dentro
y me bebo el desierto, la rabia,
la rabia y el horror,
la rabia, el horror, el tormento.

[Todas la noches saben a esta cara soledad comprada de mí conmigo,
y sólo me salvas Zulma de mi tumba,
pendo, no encuentro ese hilo,
no encuentres nunca las llaves,
sálvame de mi desvelo, de mi ira, de mi entierro].

Ventana olé


Andas tu cortejo
y no sabes que tus pasos
a falta de fuego
abren la despaciedad
con ríos y charcos
sobre los que haces huellas,
huecos de lodo y arena,
y sigues y pasas torero, despacio:
[El respetable come espárragos fritos
y deja el ruedo tinto y frío].

El cántaro roto


Pasa tus labios acueducto
en espirales de puntos aromáticos de polvo,
y dame lectura con los poros
-cántaros llenos frescos-
rojos.
Riégame, abrévame
invisible incolora, llena inodora.

Photographic


Te nombro
para que estés frente a mi ojo entera.
Abro el haz de luz, diafragma completo:
y nos contagiamos
entero el foco y fuego
del quiero y amo.
Cíclopes pasmados, forever.

Gegen die wand



La pared desnuda
mece su sombra imaginante
cuando la tarde cuece mis palmas
y el vientre gime (junto a tu bajo vientre)
en el mero punto ciego
del espacio vivo,
que habitamos
y existimos,
y somos, tenemos.

18.12.10

Morente 2010



Llórate Morente desde tu cara de guitarra,
cuécete las manos boquiabiertas con alegrías.
Tienes la sangre caliente,
dime de tus penas.
Suelta al aire sonriente,
deje, paso, ole,
y curra divino,
chanelando tu cante diario.

Requiem, mae'tro.

6.9.10

Dosientos

Al grito de nada, al barullo por todo. No tenemos la sangre dura, porque somos indios para la libertad, porques somos de allá para los derechos y mestizos para cagarnos de miedo.

Nos lleva la puta muerte, porque dicen que no le tenemos miedo. Porque es puta y le gustan los sumisos pagadores, a plazos, a rezos y mandas sangrantes.

Lloramos en los entierros, reímos en los velorios, pero confabulamos contra nuestros muertos.

Estamos plegando a las faldas de una diosa heredada, muda, complaciente y matriarcal. Virgencita, quítame lo pendejo, porque estudiar no puedo.

Me siento mexicano, patriota de libro oficial, de pasta suave y papel revolución. La revolución la conozco, sólo en papel. Venero himnos y banderas, gobernantes que me merezco. Yo respeto el ejército, porque eso dicen mis abuelos. Huérfanos ancianos a quienes nunca les llegó el progreso. Se hubieran quedado en su sierra y con sus patas rajadas. El alma ajada es lo que tenemos. Meada, burlada, violada.
Tenemos rabia porque somos unos perros ¿no nos oyes ladrar? No puedo ser yo mismo porque me caigo, porque me jalan los demás mexicanos.

Duele ser de este suelo quebrado. Duele andar con la cabeza gacha. No somos caballeros ni águilas, ni jaguares ni nada. Somos dolientes, perennes, en añoranza por algo que nos deben pero que no conocemos. Justicia, justicia, no sabríamos qué hacer contigo.

Narco que te quiero narco, porque mi hermana duerme contigo y te chingas a mis hijos. Marcos que te quiero Marcos, porque si tuvieras huevos, nos llevabas a la tumba contigo.

Baile de máscaras, de viejitos, pero de luchadores, revolucionarios y caudillos fijos. Tierra de venados, plumas, minerales revendidos, inventados.

Yo no soy mexicano, y como México hay más de uno, y cada uno vive a lado tuyo. Yo no soy de acá, me vale pito, tú me enseñaste a reírme de tu himno, de tus colores, de tus héroes. No quiero. No soy.

Canta al pie de las ventanas de los indios, de los marginados, de los jodidos, de todos nosotros. Pinches empulcados, prietos muertos de ideas, sin dios y sin diablo.

La guerra florida reposa en el centro de la tierra, en las montañas, en las sierras madres cultivadas.

Chingo a mi madre si no es verdad lo que te estoy diciendo. Ah, cómo me duele no tener corazón para llorar contigo. Tu eternamente mal gobierno me lo ha robado desde hace 500 años. Yace en la piedra del sol, sacrificado, caníbal, hombre de bronce, sin sueños, sin lucha, sin libertad, con todo.

Y te desdigo y te escupo y me quiebro, lloro porque no soy charro, no soy indio, no soy tuyo.

No quiero ser mexicano, no existe un país que se llame México, porque no sé hablar ni escribir mexicano ni pensar ni querer mexicano. Sólo como yo, como me has enseñado: un águila hambrienta de carne de serpiente. Vivan tus dosientos años.

27.8.10

Tumbo y polvo


Yo soy un punto muerto en medio de la hora,
equidistante al grito náufrago de una estrella.

Yo soy el latido vivo que marca las horas,
la barca equidistante al murmullo persa de un astrolabio,
segadora de estrellas.


Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte.
Tú que navegas, navégame circundante, no naufragues, navégame circundante.

Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros.
Entrecortado, llega un hilo de viento, sube, ladra, recoge sus puntos de polvo, y se eleva interminablemente por entre tus pestañas, y ya no ves nunca más nada.

Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que puedes hacerlo desde allá arriba, porque yo me siento sordo.

Mira a ver, corre a andar:
desde tu punto,
todo el mundo es ciego,
y todo el mundo es tunco.
Todo el mundo es tuyo
como la humedad del agua
y como el humo del fuego.


Textos en itálica de Manuel Maples Arce, Juan Rulfo, Ana Lucía Fuentes y Sor Juana Inés de la Cruz.
Foto: http://www.flickr.com/photos/8261045@N03/3743576387/

20.8.10

Green go



Esta es la ruina en Bagdad en ruinas. Mil pies de pétalos secos arrastran el desasosiego. Huellas, datileras al paso redescubren la batalla de Faluya, la lluvia negra del petróleo magro, ajeno, oro, ajeno, sangre, ajeno, negro, negro, árabe, gringo, ajeno. Alá les bendiga la retirada. Asustadles, asustadles con un rayo. Dennos Abu Ghraib, para enterrarlo para siempre en el desierto, junto su esqueleto libertario, masivo y destructivo.

Foto de: http://www.flickr.com/photos/30569949@N04/4590347289/

23.6.10

Del desierto I

Las ansias de pisar desiertos.
Moverse en las arenas y sudar moro.

Retumba en la sombra,
de a poco a polvo impedida,
el ansia manifiesta de un eterno retorno,
trunco, manco, cojo,
mudo, ciego, tunco,
sordo.

No me pidas del desierto,
que me pierdo.
No me llames de su encierro,
tómame a fuego entero,
hervido y con jirones de tormenta,
hueco, cueva, recoveco
entero de tus adentros.

Soy la cera y la nata en la arena,
enterrado, desterrado,
un ovillo,
horadado.

[Los árboles están vigías aplaudiendo
paso a largo
este color de verano,
este calor de veneno].

4.6.10

No es posible que tengas eso bajo las canciones



¿No es en ese blues sin garra
y sin algodón
que hallas el azúcar de mis pasos lentos?

Perfume relamido en tus muñecas,
bienvenida con todo el cuerpo.

Todo el sur de los sueños,
todo,
es solamente mío

http://www.flickr.com/photos/flavianuvem/

The show must come on



Y al verte eriza las palmas la gata ronronea y sin par el mar se consuela.
Ave de mil colores garza la luz puesta sobre sus corvas, cuencas y morcinas.
Último trueque de tronco, redonda luna, redonda abeja y torunda herida.
Baja la mar, sube el desierto y furfulle en ondas, anodina.

[Unas horas después del pensar en palarritmos, no en palabras].

Foto: http://www.flickr/photos/gretchenrobinette

The show must go on



La obsesión debe continuar.
Por necesidad onírica,
porque me abandona,
porque no.
Que se aleje, que no se aleje.
Resiste su blues,
su voy,
mi voz,
su viene,
me voy.

[Cantora,
desierto entero
en la ingle del manco].

Foto: http://www.flickr.com/photos/katealvarez/

dieciséis (de las garras)



LOVECATS
No me gustan los gatos .
No quiero los gatos.
Ni su pelo
ni su barba entera eterna,
ni sus nombres en los que me pierdo.

Mugres gatos
tan orines
tan gozosos
tan rincones
tan encierros.

[Mueran gatos.
Te odio como a un gato.
Te baño.
Te pinto,
pateo,
escupo,
peluqueo,
como a un gato
¡splash!].

Foto: http://www.flickr.com/visionpropia

31.5.10

quince (de aquella rabia)



Ya lo oigo. El ímpetu pasado.
Me grita: levántate. Me dice: da una caminata, incendia la charla ajena, y sábete que tu espíritu no tiene lados aunque lo recuestes, no tiene rodillas aunque rece. Me pide: termina con esa mancha, termina con el espasmo diario. Me exige: olvídate de trueques, y lame con los dedos los lomos de los libros, sus hojas. Me ruega: a la boca, mira a tu mujer y pídele que te detenga las palabras y la lengua fuego.

[Y yo me digo: huye de todo, huye de él, el fantasma presente que me trajo a este aquelarre].

Ya lo veo. Al ímpetu futuro.
Y sigue: devuélvete el héroe, toma los puños, dales la tragedia y convoca los dragones. Y demanda: toma tu barco, toma tus velas y sopla tu rumbo desde el olvido. Y ordena: abre el océano y derriba ese mercado, cárcel y accidente.

[Y pienso que el fantasma presente niega todo vestigio de oposición, siniestra, que me ha hecho cobarde, pero cobarde también es su guarida].

Foto:http: //www.flickr.com/photos/salaboli/3023869641

14.4.10

catorce (de la rabia)



Pues es que con esta rabia no se puede ni mentar el nombre secreto del mal. Soy el desconocido de mi mismo aire. El pescador con hoyos en los hoyos de sus redes. Huele a ruido, mucho.

[Entre el coraje y el calor de las batallas, la sangre en las coyunturas rompe sus costras y accidentalmente soy de brazos rojo].

Busco un final que me pueda decir cómo se desarrollaron los años llenos de gemidos propios. En los pasillos veo el lodo y las cenizas, rastros, restos de humildad y gritos del adolorido, del humillado que dejé, que nuca soy ni he sido. Vuelvo a escupir y escapar con mi rabia, rabia, rabia, grrr.

[Brama en olla el fuego y el humo sube y quema y quema y sube].

Foto: http://www.flickr.com/photos/solarixx

12.4.10

It’s been a long time since I rock and rolled



¿De qué te alejas cuando te ríes
y nos dejas muriéndote de manos sangradas
y garganta desbocada?
[millones de cascos y tarolas a lo lejos, a lo alto].

Bajo ese sol y cerca de ese río
ruge el algodón
rojiento del pizcador
y le canta de fosa y napia abiertas
al dios que a nosotros todos protege.
[work me, Lord]

Sueno,
soy el campesino que suena piedras, y huye,
y se aleja rodando, con sus piedras, lejos.
[Entre las vueltas, triste y azul de negro canta el hombre y su instrumento obedece].

Es en la muerte del sonido
donde me reconozco,
y me recargo,
y renazco
[across the universe].


Fotos: Jim Marshall

30.3.10

Hay duende



Por retomar la palabra me deslumbro las noches en que piedras y ríos reclaman su camino. El aire secuestrado te deja callado, y es la hora de la reflexión, del dejar ir, del embriagar al terco, y montar la verdad. Recuperar el ancestro y fumar su veneno, vender su hierba. Enjuto, sufre el viento, entre tus piernas. Duélete, que te duela: cante jondo.

Qué triste la blanca salva
que entre tus ramas desgaja
los olores de la primavera,
jacaranda entre tus piernas.

Cómo batuca en su centro la morena
y deja la cadera resuelta en un torbellino.
Tacatácaz, tacatácaz, tacatácaz
Muelle interminable,
vaivén sugestivo de muslos y vientres
Tacatácaz, tacatácaz, tacatácaz
Le ruge al este y le sonríe al norte,
no hay palabras que la mora no dome,
que la mora no miente,
hablas y almas
de pies, y ahora de palmas:
tacatácaz, tacatácaz, tacatácaz.

Foto: García Cordero/elpais.com "Sara Baras"

26.3.10

It’s only rock and roll but I like it



Me suena la vida entera,
resuena muy buena.
En cuatro cuartos
y en todos los cuartos,
en blues azul,
triste y negro.
Bailo como son,
y le pongo salsa a la sopa,
de piedra, de piedra.
Tengo tango,
y zapateo,
palmas y twist de limón.

Imagen: Mariana Zúñiga: http://www.flickr.com/photos/26217758@N02/

22.3.10

Cuentínimo I



Vino, pidió, bebió. Miró, saboreó, topó. Habló, bailó, tocó. Llevó, quitó, metió. Sacó, guardó, cerró. Pensó, lloró, rezó. Negó, negó, negó.


Foto: http://www.flickr.com/photos/solarixx

trece (de lo que se siente)



I Corintios 15:51 ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?

Le pregunto a mi corazón de barco errante si algún día volverá a su lado la victoria.
Si su mirada torva es de gente decente o de bandido, desierto y espeso amante de mí mismo.
Un aguijón espeso punza acompasado, y me encierra, hora tras hora, en la espera bondadosa por la muerte.

http://www.flickr.com/photos/solarixx

doce (consejo)



Y cuando sientas que allí viene, escucha y desata, tu más humilde confesión.


Foto: http://www.flickr.com/photos/solarixx

Aguijón



Decúbito prono o supino.
Escupo mi lava sombrero, cobija.
Me huyo, escabullo mojave. Sol.
Dejo rumor de hombre en papel calca.
Letra chica, despacio, buena letra.

Foto: http://www.flickr.com/photos/solarixx

once (del miedo de la muerte de la soledad)



I Corintios 15:51 No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados.

¿Yo qué le digo a la fría soledad?
¿Cómo la asgo?
¿Cómo remuevo la cavidad oscura?
Visto flores, cenizas.
Me percute arrítmica.

Foto: http://www.flickr.com/photos/solarixx

diez (biodeclaración)



Vinagre, sábanas vinagre cuando me duermo.
Soñé tu velorio y me ha dejado con una tristeza espina en el pecho. No te quiero ver más, entre hielos, pieza de museo a media sala. Las nubes te lloran acaloradas o derretidas y cansadas. El polvo y el herraje oxidado tiran mis muelas. Mirada y actitud montaraz con todos (arrojo el whiskey, escupo el tinto). Y tú, de guayabera verde, 4 ó 5 kilos más, riendo, como te gusta, como no me gusta, te paseas entre tus parientes que detesto. Y me dejas tu voz en las encías, y ni tragar puedo. Se me nubla el espanto y pálido, pálido me quedo húmedo en la cama. No te vayas, no me dejes. Tócame una vez más el cráneo con tus manos de guerrero, jaguar, león y gorila, juntos. Dime que todo estará bien y que sabré remar con un solo ojo, con un solo brazo, con un solo ventrículo, con un testículo, pulmón, llanto, enojo, glóbulo, oído. Dime, que no me oigo. Vinagre, sábanas vinagre cuando despierto.

15.2.10

Prenacer



Yerto.
Yo uno con el horizonte.
Uno con mi hermano el hombre.
Sobre la tierra nacemos.
A la tierra vamos
y miles de árboles alimentamos.
Somos la sangre de la tierra.
La tierra chupa nuestra sangre.
Somos tierra, sangre,
ancestros de tierra y sangre,
de nube y lluvia.
Rey poeta,
tome tierra mi sangre,
y devuélvame a la cuna.

Alicio



Yo mismo en este muro que es mi pecho, mi juicio, mi espejo, mi yo entero, me oigo, me relato y me delato, reclamo por cobarde, burlón, irrespetuoso, displicente, grosero, altanero, arrogante, pendenciero, traicionero, mentiroso, presumido, envidioso, manipulador, aplastante, pesado, ácido y maligno.

Cuando uno se deja las espinas por fuera, y corre la sangre y brota la pena, se siente aliviado y se va cantando, ligero la buena vida.

26.1.10

Tac Rewop (al revés se sale el diablo)



Trece veces se ha aparecido esta señora en mis sueños, me canta, me persigue, se intromete, devanea, ríe, baila, la pasa muy bien. Quiero saber si con esto se va, porque no soporto que no'más aparezca y ni me hable. Vete, Chan Marshall, vete ya. Te embrujo para que te vayas.

A veces seda,
que raspa la seda,
de algodonera negra,
gata caminante,
entre los negros,
entre los bluses,
entre los pasos.
Terciopelo, terciavoz.
Arañas gato la garganta tú que todo lo cantas.
Devuélveme mi noche
cuando ronco,
cuando me abraso a mi mujer,
con el fósforo de tus discos.

23.12.09

Rosa á dos vocês (Xema, obrigado)



A penas rosa,
caminante, tu lentitud.
Un tono tibio,
inherente al transcurrir
de tus avatares todos.
Me distraes de tu destino,
de tu fuga.
Tu color rosa es gota siempre;
atardece el solsticio,
norte, rosa ambrosía,
yema de los ojos de las bacantes,
diosa griega y cristalina.

18.12.09

Grasa, bolero.



Llévame,
hoy con un trago y en la mano un bolero.
Haz del letargo mi calvario, mi tormento.
Sólo dime si contigo he de fluir.
Pruébame,
soy un soldado cotidiano de tus besos.
Soy la espada fina que se afila con tus sueños.
Yo elimino mil ejércitos por ti.
Sabes,
que mi coraje sólo es por tu abandono.
Subo, incendio el cielo y ya no lloro
Hasta el mismo infierno he de partir.
Piensa,
la indiferencia se me escurre como sombra.
Al no verte se me escurre la deshonra.
Hoy yo me muero, déjame partir.

Los colores de la A



La primigenia se aparece en colores, de muchas maneras y multicolores. Después en sabores, olores, aromas, y finalmente, como todas, en objetos. Pero la A, es la A.
¿Te acuerdas cuando dijiste "A"?

almizcle, púrpura oscuro, buey rata, lobo, oso, conejo; azafrán, rojo, flor, arroz; amatista, verde, piedra, joya, vidrio; añil, azul, polvo, imán; ámbar, amarillo, miel, solar; albúmina, marrón, chocolate, lodo; alba, blanco, nube; amate, café, corteza, hongo; azabache, negro, lustre, caballo; azufre, verde, pistache, gas, hoja.

16.12.09

Laranja á dos vocês (Xema, obrigado)



El cielo se ilumina,
remedo desesperanzado,
de ardor de ultraje.
Tu cuerpo
es el fondo en el que yo soy.
El cómplice del día.
Chispa candor,
explota naranja
en el manto universo,
luz de luz,
luz de lejos,
gota de fruta,
de polvo y deseo.
Naranja,
toda mi mujer en un trueno.

10.12.09

Cinza á dos vocês (Xema, obrigado)



¿No es entre los surcos de tus manos
donde la vida se recobra,
roca de Sísifo,
para volverse a perder innata,
infame, impía?
¿No es en la ceniza
donde se esparce tu silencio de volcán,
presagio de tormenta y muertos de lápidas,
cementerio
gris
tímido pendenciero?

nueve (df bis)



Viérteme de tinieblas,
interna mis poros alcantarillas.
El intestino de la ciudad
desata la mansa y ebria
nocturna citación con los indigentes,
los metros vacíos de espacio,
tubos fríos y callados
bailan alegres
con la paz citadina.

Foto de: http://www.flickr.com/photos/diablofeliz/

ocho (marchas de nube)



Techo nubeteca,
forma mi cabeza,
un espejo, hueco,
mi corazón es mi cabello,
de nube, de nube, pienso,
lato y tropiezo:
un reflejo,
nubeteca,
mi cielo.

Foto: http://www.flickr.com/photos/diablofeliz/

De Rafael Cadenas (Barquisimeto, Venezuela; 1930)



Con Chema y LuisModerno, al caminar con las patas hinchadas por toda la FIL de Guadalajara, nos topamos en el stand de Perú con un libro de Rafael Cadenas, para nosotros desconocidos, el autor y el libro. Nos gustó, algo, su foto, los textos de la pared, lo limpio y atascado. Lo compré, creí que era peruano. Me encantó su mano tosca y de lija, su voz ebria y emputada. De esos poetas que ya no hay. Hoy lo descubro venezolano, comunista, y el gusto permanece. Homenaje, pues, al Premio de Literatura FIL 2009. Después escucharíamos a José Emilio Pacheco en vivo, leer. Después nos enteraríamos que lo premiarían con el Cervantes. Si Cadenas y Pacheco nos escucharan, ¿qué premios recibiríamos?, ah... tenemos ojo con estos muchachos.

(Versos seleccionados, nunca al azar, de poemas del poemario “Una isla”).
Vengo de los ojos de una mujer.
¿Cómo halló tanta tiniebla para vencer a la zumbante nube de ojos finos?
Soy latido, sonrisa, adoración,
(…) lentitud de lava
Costa que se aleja,
puedes darme el poder de vivir en otra parte
(El exiliado) ve su cara en el estanque y la olvida.

4.12.09

Marrom á dos vocês (Xema, obrigado)


Barro
grano a grano
la piel del árbol
a fuego lento,
un café terso,
lengua de la tierra enjuta y enlodada.
Aparece la entrepierna, Cleopatra.
Parte de la piel
cede ante la angustia
del aroma breve de tus senos.
Creces, nostalgia,
nadie sabrá el rumor de tus pasos.

3.12.09

siete (mediatarde en medio df)



Una tarde honda regala sus brillos a la ciudad,
empata sus cantos con las aves,
y vence los murmullos de los hombres con vaivenes,
que esparce de noche sobre los ríos y los canales
y recopila de día
entre las calles, las cocinas
y los deseos de los moradores.

seis (reino selva)



Con poder la vaina
roba litros
nuestras risas.
Vida luciérnaga
envidia en grises
la tarde
acomodada.

Luz,
luz y ceguera
alfombra horadada
por el fuego terso;
el andar al río
al bordear su lengua
fresco de plantas, suave,
savia entre los dedos.

Rodea con luces
y muele dolores,
ni en vano ni en fin
costará el descaro
esta caída de siglos.

Con los años
el reino atropella sus testigos,
devuelve ídolos
y caen sus fiestas.

Las tardes de sombra y grano
tuestan los espasmos
del doliente, el fiel
y el abrigo.

cinco (bajo sol carretero)



La ladera baña herrumbre
nuestros brazos.
Y el oro cuece aceite
las intenciones.

Fortuna rota
cristalina empina daga
la vetusta moral
del viajero.

Sólo la sombra acaba
en ceniza.

Solos recogemos las plumas,
los vientos
y los asientos minerales
del cerro, deseos.

2.12.09

cuatro (en la playa me abandono)



He estado haciendo algunas cosas, tal como se muele la sal del tiempo. En los inicios de la noche, me rompo y desfiguro el mar, sus olas y el claustro del polvo encuentro. Roigo el coral y las palmeras asentado barca descansa pobre en la arena, hambriento. Sol comeángeles, comeboyas, me riega manto plus un día para asirme a la sombra, infinita, universa, escape entre los dedos, fugaz. Sombra y agua caen.

Foto tomada de:
www.flickr.com/photos/jesusvr/2255229948/

1.12.09

tres (500 km nos separaron)



Voy veneno filo de navaja,
entrecorto el camino de tu falda
y respaldo la cadente caravana de los árboles.

Fuuuu, fuuuu.
Una nube interna su ciclo en espiral,
despedaza completa el cielo,
en color, color carnal, animal,
vertiginio de sales,
funeral, ascenso, astuto, carnaval.

Vientre;
tu luz corroe dragón,
maga de la luz
fulmina las flores de mi edad.
Yo llego florero de la soledad
de este que cae entre jarrones
y cierres de paz mental sostenida.

Shhhh, shhhh.
Voz de fogones,
juegan desierto las raíces del árbol ,
encienden arbusto bonzo ensimismado;
entre tus piernas:
miel, gris, cristal,
oscuro mineral azul.
Un movimiento. Ugh.

Foto de Marina Zerbarini, en:
www.flickr.com/photos/hoy_no_caigas_en_la_trampa/3475908873

Branco á dos vocês (Xema, obrigado)


Eres indeterminación y posibilidad.
Siempre igual, siempre puro.
Efímero padre de todas las madres,
origen irredento de las culpas.
Vapor virgen de los días,
lienzo de los sueños del pasado claro
que con nubes avanza
entrecortando el cielo
y pintando los polos,
de blanco.

23.11.09

Amarelo á dos vocês (Xema, obrigado)


Véngame de tu cuerpo,
sal salitre amarilla.
Detén el planeta
y grano amarillo sulfúrate dentro,
tétano napalm victoria,
muele mi costilla.
Amarillo. Lento.
Amarillento.
Qué viejo es el color de tus dientes,
de tabaco, de ovillo enredado,
de tropiezo.
De tiempo.
Color del tiempo.